Afectaciones de fumar en el embarazo

Los hábitos de vida juegan un papel fundamental en el desarrollo del futuro bebé. De hecho, el primer fumador pasivo de una madre fumadora es su propio hijo.

Los hábitos de vida juegan un papel fundamental en el desarrollo del futuro bebé. De hecho, el primer fumador pasivo de una madre fumadora es su propio hijo. Fumar en el embarazo resulta grave para ambas partes lo que es sinónimo a un embarazo cero saludable.

Está demostrado que el avance del tabaquismo afecta cada vez más a las mujeres. Incluso, dado que muchas comienzan a fumar desde muy jóvenes, llegan al embarazo con un grado de adicción a la nicotina tan alto que durante la gestación no les resulta fácil dejar el cigarrillo. Además, las estadísticas indican que durante el embarazo una de cada diez mujeres sigue fumando.

El bebé afectado por fumar en el embarazo

Durante la gestación, cada vez que la futura mamá enciende un cigarrillo, el feto recibe monóxido de carbono y sustancias tóxicas. Entre las consecuencias del tabaquismo en el embarazo se destacan las siguientes:

  • Embarazo ectópico
  • Aborto espontáneo
  • Ruptura prematura de membranas
  • Desprendimiento placentario
  • Placenta previa
  • Parto prematuro

Nunca es tarde para dejar de fumar en el embarazo

Dejar de fumar es lo mejor que puede hacer la embarazada por su salud y la de su hijo. De hecho, se calcula que, en general, el 50% de las mujeres deja el tabaco espontáneamente al enterarse del embarazo. Sin embargo, hay madres que necesitan ayuda profesional para lograrlo.

Si eres una de ellas, no tienes que avergonzarte por precisar apoyo médico. Averigua en tu comunidad si hay grupos o programas de control de tabaco que puedan asesorarte en esta decisión tan importante. Incluso, tu familia tendrá un rol importante en este camino. Si dejas el cigarrillo atrás le darás la bienvenida a una vida nueva y saludable.

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¿Por qué se presenta la infección vaginal en el embarazo?

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH vaginal. Por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias.

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH de la mujer, por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias, es decir, de una infección vaginal en el embarazo.

El embarazo representa un período de cambios para toda mujer. Es una etapa en la que todo se modifica. Desde las variaciones más perceptibles como la ansiedad y el aumento de peso hasta alteraciones del organismo poco conocidas, como las infecciones vaginales.

El papel de las hormonas y la infección vaginal en el embarazo

Durante los 9 meses de gestación, el nivel de hormonas femeninas cambia y afecta directamente al pH del área genital. En lo cotidiano, el pH de la zona vulvar es ácido e inferior al de otras partes del cuerpo, y se sitúa en un rango de 3.8 a 4.2, con la finalidad de impedir el crecimiento de bacterias.

Durante el embarazo la futura mamá protagoniza diversos cambios hormonales que comprometen directamente la capa protectora ácida. De esta manera, la variación a un pH mayor a 4.2 puede alterar el equilibrio en detrimento de la flora habitual, lo que deja espacio a la proliferación de gérmenes patógenos. Por esta razón, los 9 meses de gestación representan una de las etapas más vulnerables de la mujer para adquirir infecciones del tracto ginecológico.

Cómo protegerse de una infección vaginal en el embarazo

Es necesario que toda mamá tome cuidados especiales para mantener su zona íntima limpia y protegida durante esta importante etapa de la vida.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Usar ropa interior de algodón.
  • No utilizar ropa muy ajustada o de materiales sintéticos.
  • Lavar la ropa interior con jabón de barra y enjuague, sin dejar residuos.
  • Lavar la zona íntima con un jabón especial con pH ácido que limpie, hidrate y ayude a prevenir infecciones del área vulvoperineal.
  • No se recomienda utilizar desodorantes íntimos, talcos, aromatizantes ni sales de baño o burbujas.
  • Evitar traumatismos de la región genital como el rasurado, la depilación o fricción.
  • Si se observan cambios en el flujo vaginal, prurito, ardor o mal olor, no automedicarse y consultar al ginecólogo u obstetra.

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